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Ciudades, kasbahs y desierto. De Fez a Marrakech por el desierto

Un viaje idóneo para conocer las dos ciudades más significativas de Marruecos, así como la parte más espectacular del país, tanto en su vertiente humana como en su vertiente arquitectónica y paisajística. La ruta puede realizarse en 8 días, aunque recomendamos alargarla a 9 ó 10 días a fin de disfrutarla más detenidamente.

Itinerario

Día 1º: Salida en vuelo con destino a Casablanca. Si la llegada a esta ciudad es por la mañana, continuación por tierra hacia Fez, visitando Meknes de camino. Si la llegada a Casablanca es por la tarde, enlace con el vuelo en dirección a Fez. Noche en hotel.

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Día 2º: FEZ. Incluimos la asistencia de un guía local, ya que la ciudad es muy laberíntica. Al penetrar en las calles de su medina (ciudad antigua) sentiremos que el tiempo retrocede: la estructura gremial sigue estando presente en el trabajo, la estrechez de sus calles no permite otro medio de transporte que los asnos y un constante hormigueo de gente se mueve por las laberínticas callejuelas en medio de las cuales nos sorprenderán barrios como el de los andaluces y magníficas mezquitas y escuelas coránicas. Fez ha estado siempre asociada al estudio y a la religiosidad, y sigue siendo la capital espiritual de Marruecos. Por la tarde una buena opción es volver a la medina o deambular por las calles de Fez-Jdid, donde se encuentran el palacio real, la mellah (judería) y la mezquita más antigua de Fez.

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Día 3º: Fez - Dunas de Merzouga. Llega el momento del Atlas. No lejos de Fez cruzaremos por Ifrane, centro residencial, antes de llegar a los bosques de cedros del Medio Atlas, donde es habitual poder observar manadas de monos. Tras cruzar Midelt nos espera un sorprendente cambio de paisaje: la carretera cruza el Alto Atlas y rápidamente nos adentramos en el Gran Sur. La tierra se vuelve árida, con espectaculares formaciones geológicas y profundos valles, como el Valle del Ziz, enormes manchas verdes en medio del desierto. Empezaremos a observar arquitectura de barro, palmeras, algunas kasbahs lejanas... estamos en las puertas del desierto. Al llegar a Erfoud nos adentraremos hacia el desierto hasta llegar al Erg Chebbi (Dunas de Merzouga), espectacular conjun-to de dunas de más de 300 metros, con algunos peque-ños oasis a su alrededor. En uno de ellos –Hassi Labed- cuyo nombre significa pozo blanco pasaremos la noche en un acogedor hotel cerca de las dunas. Un marco ideal para todos: se puede pasear por las montañas de arena, fantasear sintiéndose nómadas en las “jaimas”, recorrer el oasis viendo como se aprovecha el agua, andar el camino hasta la fuente, donde mujeres y niños van a buscar provisiones en un constante trasiego. Y si tenéis un espíritu más aventurero podéis optar por salir en camello hacia el interior de las dunas y pasar la noche en un campamento de djaimas (tiendas nómadas tradicionales).

Día 4º: Dunas de Merzouga - Tinerhir. Madrugaremos un poco para escalar las dunas antes de la salida del sol, un espectáculo sin igual. Una interesante excursión que podemos hacer a pie o en camello. Tras el desayuno salimos para recorrer la hammada (desierto de piedra), donde de vez en cuando aparecen dunas y palmeras, pequeños oasis donde la vida toma forma. En poco más de 2 horas se llega a Tinerhir, el oasis más frondoso del sur, desde donde se accede a las Gargantas del Todra. Tiempo para caminatas por el oasis, contemplando sus cultivos y sistemas de riego, y para recorrer parte de las Gargantas en un camino inigualable.

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Día 5º: Tinerhir - Aït Benhaddou. Seguiremos por la ruta de las Kasbahs, pudiendo desviarnos hacia el interior del Valle del Dades; encontraremos algunas de las kasbahs más hermosas en Skoura. Tras dejar Ouarzazate atrás, nos dirigiremos hacia Aït Benhaddou, una de las mayores kasbahs de todo el sur, que mantiene algunas partes bien conservadas gracias al hecho de haberse convertido en escenario de muchas películas. Dormiremos en un acogedor hotel delante mismo de la kasbah, de manera que podremos visitarla con calma y fuera de los horarios de mayor afluencia de visitantes.

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Día 6º: Aït Benhaddou - Marrakech. Los casi 200 km que separan Aït Benhaddou de Marrakech discurren por el Alto Atlas. La carretera, que todo el mundo coincide en señalar como uno de los parajes más bonitos de Marruecos, debe ser recorrida despacito, por su belleza y por tratarse de un puerto de montaña que cruza el Atlas a casi 2.300 m. Llegada a Marrakech. Será la ocasión para una primera incursión a la plaza Jemâa el Fna, un extasiante lugar lleno de encantadores de serpientes, domadores de monos, narradores de cuentos, dentistas, saltimbanquis, echadores de cartas, futurólogos... será como introducirse en una caja mágica, como vivir un cuento de las mil y una noches. Una amalgama de aromas, sonidos y sensaciones irrepetibles.

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Día 7º:
Día libre en Marrakech, ciudad famosa por su plaza Jemâa el Fna, que ocupará gran parte de nuestro tiempo: una amalgama de aromas, sonidos y sensaciones irrepetible. La ciudad cuenta además con un sinfín de lugares por los que deambular y gozar: los Jardines de Majorelle, la Menara, las Tumbas Saadianas, paseos por la medina o por la mellah (el antiguo barrio judío), el recorrido de las murallas, la ciudad moderna (Gueliz) con sus formas de vida occidentales.

Día 8º: A la hora convenida, traslado al aeropuerto e inicio del vuelo de regreso. Fin del viaje.

Precio

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